El color es lo primero que percibe tu cliente. Elegir la paleta correcta —y que se imprima fiel— marca la diferencia.
- Define 2 o 3 colores principales y mantenlos en todo tu material.
- Usa referencias Pantone para asegurar el tono exacto en cada impresión.
- Recuerda que en pantalla (RGB) los colores se ven distintos que impresos (CMYK).
- Prueba contraste: tu logo debe leerse en fondo claro y oscuro.
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